La “Wonder Woman” de verdad existe: mujer que no siente dolor, descubierta por los científicos

A lo largo de los siglos, los seres humanos intentaban convertir en realidad incluso las más disparatadas de sus ideas. El avión, la electricidad, los ordenadores portátiles y el teléfono son solo algunos de los inventos que han sorprendido a los sabios de sus respectivas épocas y terminaron revolucionando el mundo. Pero ¿sabes qué fue lo más impactante e importante que se nos ha ocurrido en toda la historia? Sigue leyendo y te lo contamos…

Aunque muchos vivimos la vida sin pararnos a pensar en ello, la mayor bendición para nosotros -los seres humanos, sensibles, frágiles y propensos a sufrir lesiones de todo tipo- fue el descubrimiento de los analgésicos. Gracias a la anestesia, hemos podido dejar de recurrir solamente a las ofrendas y plegarias a la hora de enfrentarnos a diversos procedimientos médicos (que hasta hace relativamente poco nada tenían que ver con la esterilidad y rapidez).

Desde luego, el camino que tenían que pasar los pioneros de la medicina desde las primeras pruebas de eliminar el dolor de cuerpo hasta los calmantes modernos fue largo, difícil y lleno de obstáculos. Por suerte, hoy en día tenemos acceso a muchos de ellos y no necesitamos tirar la casa por la ventana para poder permitirnos, aunque sea, unas pastillas. ¿Alguna vez te has puesto a pensar sobre cuál de todas las dolencias es la más frecuente?

La respuesta es simple: ¡el de la cabeza! Y aunque más de un 90% de la población mundial se queja de él, existen personas capaces de soportar incluso los dolores más fuertes sin anestesia. De hecho, hace poco los científicos han revelado que por lo menos una de ellas no siente malestar causado por las heridas, lesiones ni problemas de salud en ningún momento… A continuación te presentamos su historia.

Se trata de una serena jubilada escocesa, cuyas capacidades superan los guiones de las películas basadas en los cómics de Marvel. A sus más de 70 años, Jo Cameron -porque así se llama la afortunada superheroína- se convirtió en un caso tan fuera de lo común para la medicina contemporánea, que hasta descrito en las revistas científicas más prestigiosas. Entonces, ¿cuál es su secreto y por qué ha esperado tanto tiempo para revelarlo?

Como indica The Independent, los primeros en dar con la mujer fueron unos investigadores británicos quienes no tardaron en percatarse de que sus excepcionales características se debían a una nunca antes reportada mutación genética. De acuerdo con British Journal of Anaesthesia, su existencia podría suponer un buen punto de partida para una serie de nuevos tratamientos capaces de ayudarnos a soportar varios tipos de malestar.

Gracias a ellos, los pacientes podrían recuperarse tras cirugías, aguantar dolor crónico y trastornos de ansiedad… Aunque cueste creerlo, la Sra. Cameron decidió buscar ayuda médica por primera vez a la edad de 65 años, debido a “un problema con una de las caderas” que luego resultó severamente afectada por la artitis y necesitaba ser reemplazada. Si bien los daños así siempre traen cola, la anciana pronto dejó anonadados a los especialistas.

Según ella, tras dos indolorosas cirugías, la molestia se sentía cada vez menos y al final desapareció por completo. Los médicos de Raigmore Hospital de inmediato decidieron fijarse mejor en su historial clínico y… dieron en el clavo. “Hablaba de numerosas quemaduras y cortes indolorosos; muchas veces se daba cuenta de la existencia de las heridas al notar el olor a quemado”, leemos en la revista.

Además, “sus heridas se sanaban rápidamente, a menudo sin dejar cicatrices”. Como parte de los exámenes, se comía los picantes pimientos Bonney “sin sentir molestia alguna, por un momento notando un “calor placentero” en la boca”. Lo más increíble de toda su historia es que la mujer nunca antes consideraba su condición como poco común. “Creía que era lo normal”, explicó a los periodistas.

Muy consciente de la peculiaridad de su historia, la sonriente mujer admite que el descubrimiento de su condición le ha dejado completamente pasmada, al igual que a los doctores que se dedican a investigar a fondo su caso. “Desde que me contaron de ello, me fascina tanto, como a todos los demás”, cuenta. Y ¿cuál es la explicación de su “superpoder”? La explica a la perfección la genética moderna.

Al mirar más de cerca su ADN, los sabios de University College de Londros y la Universidad de Oxford pudieron identificar dos mutaciones notables. Una de ellas tiene que ver con un gen llamado FAAH que es bien conocido a todos los científicos interesados en estudiar el dolor, y que desempeña cierta función en el sistema endocannabinoide relacionado con el dolor, la memoria y los cambios del humor.

La otra mutación fue encontrada en un gen previamente tachado de “chatarra de ADN”, supuestamente sin ningún uso concreto. Resulta que el ahora deonimado FAAH-out controla el FAAH y, en el cuerpo de doña Jo, lo desactiva. Aquí, sin embargo, no terminan las revelaciones: no solo la baja intensidad del dolor y la curación de las heridas quedaron afectadas por estas novedades genéticas.

La simpática mujer escocesa dio resultados rotundamente negativos en los tests de la ansiedad y la depresión, mencionando que nunca entra en pánico en las situaciones peligrosas (tales como su reciente accidente de coche). Si hay alguna kriptonita en su vida, lo es su moderada distracción que suele manifestarse cuando se olvida de las llaves o pierde un tren.

Devjit Srivastava, el médico especializado en la ciencia paliativa que logró diagnosticarla, admite que el descubrimiento de las mutaciones en cuestión puede implicar resultados grandiosos para las futuras generaciones. Teniendo en cuenta que la mitad de los pacientes que se recuperan tras las cirugías siguen experimentando malestar físico a pesar de los calmantes modernos, no puede ser una declaración exagerada.

La comunicad médica pone grandes expectativas en los exámenes que todavía están por realizarse sobre dicha anomalía. En el mejor de los casos, puede resultar incluso que el gen llamado FAAH-Out es una pieza clave en el proceso de intentar reducir el potencial del FAAH, cuando todos los demás medios fallen. Citado por The Independent, Srivastava no oculta su entusiasmo al respecto y comparte una buena nueva.

“Todo indica que acabamos de dar con una nueva clase de analgésico que, potencialmente, podría atenuar las dolencias de las personas operadas e incluso accelerar el proceso de la cicatrización”, admite. “Con su ayuda, esperamos poder aliviar el sufrimiento de 330 millones de personas que se someten a diversas cirugías en todo el mundo, cada año”, agrega.

Señora Cameron, quien tuvo la suerte de vivir prácticamente sin sentir dolor (y eso que en su vida se ha quemado en varias ocasiones, se ha fracturado las costillas y ha dado a luz), o describiendo su intensidad como “mínima”, siente euforia al pensar sobre el posible valor de sus genes. “Estaría encantada si los examinando mis propios genes se podría traer alivio a otras personas que sufren de verdad”, asegura contenta.

Cabe destacar que la madre de la mujer sentía el dolor de manera normal, así como su hija. El hijo de ella, sin embargo tiene una sensibilidad mucho más baja a los malestares. Por si fuera poco, aunque el caso de la escocesa fue revelado como primero, puede que no sea el único relativo a dicha mutación genética. ¿Te puedes imaginar una vida indolora? ¿Cuán importante crees que puede ser este nuevo hallazgo?

Fuentes: The Independent / Pixabay / Unsplash